Un general confederado de Big Sur

No sé si os sonará pero a mi el nombre de Richard Brautigan (su autor) no me sonaba de nada.  Pero leí el argumento del libro y me llamó para bien o para mal.

Centrándome en el autor tuvo una vida bastante decadente. Sus publicaciones pocas veces fueron reconocidas y la obra que tuvo más éxito fue La pesca de la Trucha en América. Tras este éxito editorial empezó a malgastar el dinero que había ganado y a llevar un tren de vida que le llevó a la ruina.

Volviendo a Un general confederado de Big Sur la trama se mueve cuando el autor conoce a Lee Mellon un descendiente de un general confederado de Big Sur (o al menos es lo que piensa). Aunque al principio creas que no te va a gustar porque cuenta historias sobre la guerra civil americana, en realidad es un diario sobre la relación que mantiene el autor con Lee Mellon y su vida en su cabaña de Big Sur.

Un relato interesante que tiene un estilo de la escritura deslenguada de Bukowski.

Si te interesa más la obra de este autor Blackie Books va a publicar libros bajo el sello de biblioteca Richard Brautigan.

Anuncios

Lamentaciones de un prepucio de Shalom Auslander

He de reconocer que gracias a mis amigos he conocido la editorial Blackie Books. Investigando un poco y después de recomendaciones llegó a mis manos Lamentaciones de un prepucio de Shalom Auslander.

Aunque el título sea sugerente e incluso algunas personas te miren raro cuando te vean inmerso en su lectura, haz caso omiso. Lamentaciones de un prepucio te sumerje en la infancia del autor, que ha sido criado en una atmósfera de judíos ortodoxos. Su infancia le dejará una huella tan profunda que aunque en el libro nos diga que es creyente, pero no practicante, vive temiendo a Dios.

Ahora que su hijo está a punto de nacer, sabe que Dios va a hacerle pagar sus pecados de una manera u otra, por lo tanto intenta contrariarle lo menos posible.

A través de las anécdotas irás conociendo la religión judía y descubriendo sus tradiciones. Tales como el Sabbath (el sábado generalmente. Un día sagrado en el que no se puede hacer nada excepto comer, dormir o leer), la bendición de los alimentos, etc…

“A la comida se le pueden dar seis bendiciones básicas: hamotzei, la bendición para el pan; Mezonos, la bendición para el trigo;hagofen, la bendición para el vino o el mosto; ha-eitz, la bendición las cosas que crecen en los árboles; ho-adamah, la bendición para las cosas que crecen en la tierra; y shehakol, la bendición para todo lo demás.

¿Un bollo? Hamotzei.

¿Gachas de avena? Mezonos.

¿Gefilte de pescado? Shehakol, la bendición para todo lo demás.

Pero ésa era la parte fácil. Las cosas se complicaban mucho más cuando comenzabas a combinar los alimentos: hay alimentos superiores a otros, y al combinarse con alimentos subordinados, el superior es el que debe bendecirse. Para empeorar las cosas, hay bendiciones superiores a otras, y tenías que saber qué bendición pronunciar primero. Eso era lo que separaba a los seres humanos de los gentiles:

¿Espaguetti con albóndigas? Mezonos, la bendición para el trigo, seguida de shehakol, la bendición para todo lo demás.

¿Cereales con leche? Shehakol para la leche, seguido de mezonos para el trigo.

¿Twix, la barra de chocolate con la galleta crujiente? Una pregunta peliaguda: Twix no es kosher. Naturalmente, en el caso de una barrita kosher con fruta, nueces u otro relleno, la bendición depende de por qué la comes. Si te la comes sobre todo por el relleno, debes recitar la bendición apropiada para ese relleno. No obstante, si te comes la barrita tanto por el chocolate como por el relleno, primero debes recitar un shehakol para el chocolate, seguido de la bendición apropiada para el relleno.

Teológicamente hablando, las barritas no merecían la pena […]”

Extracto de Lamentaciones de un prepucio

Un libro muy recomendable, que te arrancará más de una carcajada en su lectura y que no podrás soltar.