El cuadro de la semana: Cenizas, de Edvard Munch

Cenizas, E. Munch.1894. Fuente: http://www.en.wikipedia.org

Esta semana, hemos escogido un cuadro expresionista. Se trata de Cenizas, óleo sobre lienzo pintado por Edvard Munch en 1894. Actualmente se halla expuesto en la Nacional Gallery de Oslo (Noruega).

Se ve en esta obra un gran sufrimiento psicológico del artista y los personajes. Vemos unos colores predominantemente oscuros en el fondo y en la figura masculina en primer plano, que rompen con el tono amarillento de la muchacha y el blanco de su vestido. Combina sabiamente tonos marrones, negros y grisáceos con verdes, amarillos y blanco, con un toque de rojo, lo que ayuda a maximizar la sensación de desequilibrio y Angustia que Munch pretendía reflejar.
Está claro que se trata de un cuadro perteneciente Expresionismo, con gran importancia del cromatismo. Acentúa el drama deformando las figuras, atacando directamente a las sociedades autoritarias y se plantea como una rebelión artística. En este lienzo, vemos la desesperación en el rostro de la mujer que se lleva las manos a la cabeza mientras que el hombre ni siquiera se atreve a mirar al espectador.

Edvard Munch (1863 - 1944)

La composición está dividida en planos completamente distintos, siendo el primer un hombre de negro y el último un bosque también oscuro. La parte central la ocupa una muchacha de mirada ausente y expresión desesperada. Pese a mostrar a dos figuras, éstas se hallan completamente separadas y no hay en el cuadro ningún elemento que las una, es como si formasen parte de dos cuadros distintos. El pintor no busca dar sensación de profundidad, y ésta sólo está dada por la superposición de planos, el bosque del fondo y las rocas.

La luz es unitaria en todo el cuadro, acentuada en el vestido de la muchacha. El primer plano es mucho más oscuro. Aquí no observamos una luz que da forma a los objetos como en los cuadros impresionistas, sino que emana propiamente de las figuras, como elemento que centra la atención del espectador.
Lo más importante es el color, a grandes manchas que definen los objetos y ambientes. No hay graduaciones tonales, y los colores son planos, pero vemos una clara división entre tonos oscuros, claros, cálidos y fríos.
Podemos ver en esta obra vestigios del color presente en la última etapa de Van Gogh, combinados con el realismo de Toulouse – Lautrec. El resultado es mucho más inestable, y deja en el espectador sensación de intriga y desasosiego.
Una de las múltiples explicaciones que algunos expertos han querido ver en esta obra es la de una pareja rota, en la que ella se lamenta llevándose las manos a la cabeza frente a un cenicero –las cenizas son símbolo de lo que queda tras un fuego, de una pasión apagada- mientras que él no quiere mirar al frente y se hunde en su desesperación.
Fuente: elaboración propia.
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